lunes, 6 de julio de 2009

El proceso didáctico como proceso de comunicación


En nuestra tarea educativa la comunicación juega un papel muy importante, ya que es la forma en la que interactuamos con nuestros alumnos. Esta comunicación no debe ser unidireccional, no debe tener sólo un enunciador, sino debe tomar en cuenta todos los elementos de la situación comunicativa para que realmente pueda considerarse comunicación.
Este proceso deberá tener un enunciador que es quien inicia con la comunicación, enviando un mensaje a un enunciatario, quien será el que recibe el mensaje, lo que se quiere transmitir será el mensaje, así como deberán compartir el mismo código, para que puedan establecer este importante proceso, el canal puede ser artificial o natural según sea la lengua hablada o escrita, y para que la situación comunicativa pueda considerarse efectiva, tendrá que existir la retroalimentación, que es la prueba de que la comunicación realmente se estableció, que nuestro mensaje llegó al receptor y éste fue capaz de decodificarlo y enviar la contestación al enunciador.
No sin antes tomar en cuenta que la comunicación no debe observarse como intercambio de información sino como un conjunto de recursos personales, psicológicos y pedagógicos que un profesor o profesora utiliza o puede utilizar en su relación con el alumnado para establecer una buena comunicación cargada de sensibilidad y afectividad para ayudarle en su crecimiento personal; con conocimiento psicopedagógico de la práctica pedagógica diaria que sea verdaderamente un proceso de construcción de significados en donde la comunicación democrática surja libremente dentro de un clima de paz y de progreso.
El maestro podrá crear un clima escolar agradable con una simple sonrisa, una palmada, valorar el esfuerzo y el progreso de sus alumnos, exaltar lo bueno, una mirada que exprese comprensión, una muestra de afecto, son elementos positivos, agradables dentro del proceso de comunicación en el aula; ya que el clima emocional que se genere en el salón de clases es decisivo para el éxito de los procesos de enseñanza y de aprendizaje y un ambiente lleno de afecto es seguro que ayudará a lograr el proceso de aprendizaje en un clima de empatía.